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Categoría: Cuentos

Guarda Con ...La/El Criminal del blog...

filosaflor.nireblog.com 22/10/2007 @ 22:01

Un criminal abre un blog (desde un cyber cualquiera) y cuenta que cometerá un crímen.Con premeditación, expone los datos completos de la víctima.
Se podría pensar que al decir a quien va a matar, el homicidio será más difícil porque la futura víctima al enterarse estará preparada, pero el asesino aclara que el homicidio será "algún día". No hoy, ni la semana que viene, ni el año que viene. Puede ser dentro un mes, dos años o veinte.La víctima (a quien llamaremos Alexis), a partir de ahora vivirá sabiendo que tiene un asesino personal.Durante un tiempo que le parecerá eterno, sentirá temor permanente. De a poco irá ganando confianza. Un día, habrá bajado la guardia por unos minutos, y en unos años se olvidará del asunto.Por unos días.Entonces, el asesino abrirá un nuevo post en el que le recordará que todavía no cumplió.Alexis empieza a vivir en alarma nuevamente, esta vez, con la certeza de que alguien le sigue los pasos. Por algún motivo, siente que el asesino habla con la verdad.La vida se le hace insoportable.Ya no se relaja con el tiempo, al contrario, cada vez siente más desesperación.El sueño y la noche, se tornan imposibles. El trabajo, y todo tipo de relaciones se resienten hasta que queda en la más absoluta soledad.Entonces decide contratar un asesino a sueldo para que termine con su vida encontrando en esa eutanasia suicida, una suerte de venganza final.Antes de morir, alcanza a leer el último post que le dedica el asesino:"No es el dinero ni el odio lo que apura tu muerte. Es la piedad".

L o s... v e c i n o s

filosaflor.nireblog.com 22/10/2007 @ 21:55

 Upgrade your email with 1000's of cool animationsTodas las noches, cuando al parecer ya todos duermen, un gato amarillo brinca a la cornisa y llega a la ventana del primer piso.
Como en un ritual mudo, al cabo de un rato se enciende una tímida luz, unas manos se asoman y lo entran al aposento.
Inútil es saber que la escena se repite invariablemente noche tras noche.Siempre me asustan esas manos vacías de cuerpo.
Sin embargo en la casa vive gente.
Todas las mañanas, después de las seis, sale un hombre agrisado con aspecto de nada, traje conservador y edad indefinida.
Se sube al auto estacionado en la puerta, y se va.
Una hora después, la mujer también grisácea, y la hija, impecable con guardapolvo y mochila escolar, se marchan taciturnas calle abajo hasta perderse de vista en la curva de la calle.
Al cabo de unos instantes, sale mansamente el gato por la ventanita de la cocina y trepando, desaparece alegremente entre los techos.
Durante doce horas, la casa queda vacía.
Vuelven todos juntos en silencio.
A las diez de la noche se apagan las luces, pero antes, si mucho antes pasamos con disimulo por el frente de la casa, no se escucha ningún sonido que venga de adentro. Ni música, ni
televisor, ni conversaciones. ni siquiera hay voces de niña repasando la lección.Después de apagarse las luces, se repite la ceremonia del gato y de las manos.
Los sábados, la casa permanece en silencio hasta las diez de la mañana. Entonces, en una ceremonia tácita, se van prolijamente los tres juntos hasta el domingo a la noche.A las once sale el gato, que no vuelve hasta el lunes.
Tampoco para el observador fortuito son una familia más. Si uno intenta acercarse para preguntar algo o saludar, ellos dan vuelta la cara o apuran el paso sin abandonar la gravedad y la mesura de sus actos.
Y jamás hablan entre si.
Una vez tuve un problema en casa.
Por una pavada, me quedé sin teléfono y se me ocurrió ir a pedírselo a mis vecinos, los del gato.
Admito mi naturaleza testaruda, porque en realidad, no los precisaba a ellos para cubrir esa necesidad, y más que por eso, fue por mi curiosidad insistente, que los hechos terminaron como terminaron.
Yo vivo en la casa de enfrente.
Era la hora en la que se suponía que estarían despiertos; las ocho.
Todo estaba iluminado, pero como siempre, desde afuera el silencio era fulminante.
El ruido del timbre se oyó con potente nitidez, pero nadie respondió. Toqué un par de veces más, y sorprendida por la seguridad de que deberían estar adentro, se me ocurrió asomarme por uno de los ventanales del costado de la puerta.
Durante un segundo, el aire se me heló en el pecho y ahogué un grito sordo.Estaban ahí. Los tres.
Mi primer impulso fue salir corriendo, pero noté que no me habían visto.La ventana daba al living.
El padre y la madre estaban sentados cada uno en un sillón individual, y enfrentándolos en el sofá, estaba la chica.
Ella lloraba en silencio y cada tanto se secaba alguna lágrima o se limpiaba la nariz con la remera que tenía puesta. Miraba hacia adelante como si estuviese mirando una televisión imaginaria entre sus padres, mas allí había solamente pared.La pareja parecía imperturbable.
El hombre, a quien veía de perfil, comía algo similar a una barra de chocolate negro.
Entonces, cuando me dispuse a irme, la niña levantó la mirada y me vio.
Fue un segundo en el que se me congeló el alma.
Alcancé a ver como una súplica desesperada, y un intento de disimular que me había visto, pero no sirvió de mucho.
Los padres torcieron la mirada hacia donde yo estaba y se quedaron mirándome fijo durante el tiempo eterno que aguanté estar ahí.
Algún movimiento poco preciso, hizo que mi mirada se fije en la de la mujer, y juro que jamás voy a olvidar el odio agudo que reflejaban sus ojos.
Casi sin aire me alejé del lugar sin dar la espalda, hasta que pude irme.
Esa noche no pude dormir.
Tampoco al día siguiente.
Me asomé con las luces apagadas a la ventana y vi el ritual de las luces, las manos y el gato, pero esa vez hubo algo diferente.
El animal se dio vuelta por un segundo infinito y me miró.
A la semana consulté para poner en venta la casa. -Es curioso - me dijo el tipito de la inmobiliaria- hace unos días pusieron en venta la casa de enfrente. Muy económica por cierto, y ya la vendieron.Así que cancelé la venta de la mía.
Cuando salí a la mañana siguiente, me crucé a las dos mujeres.
No quería mirarlas, pero sentía la mirada de la chica tan insistente que mi vista se desvió hacia la suya.
Había súplica.
Como un pedido de ayuda que me asustó, y me llenó de culpa.
Como cuando se sabe que algo malo pasa, pero no se puede precisar bien qué es, y no se puede hacer nada porque ni siquiera se le ocurre que hacer.
Sé que el miedo es inherente al hombre, pero no hay nada más detestable que la cobardía.
Caminé un par de cuadras alejándome de la mirada aquella y después volví a mi casa.Estaba entrando cuando vi salir al gato.Lo llamé. Él alzó la cabeza y me miró. Entonces, un rayo de sol se reflejó en sus ojos brillantes y juro que vi en aquella mirada, el mismo odio afiebrado de la mujer.Después se escabulló en un ligero destello amarillo entre los techos de las casas de enfrente.
Volverá al caer la noche, como siempre, a la misma    casa sin almas, y sin cuerpos. Upgrade your email with 1000's of cool animations

Sueño que sueño

filosaflor.nireblog.com 10/10/2007 @ 13:05

Muchas veces sueño que estoy soñando. Como a estos sueños los puedo "direccionar" y manejar como yo quiero, podría cumplir en ellos todos mis deseos, pero siempre aparece el mismo impedimento, el miedo a estar muriéndome en la vida real. Por ejemplo, si al descubrir que es un sueño decido tirarme desde un presipicio y volar, en la mitad del vuelo sobreviene el miedo y entonces empiezo a caer. Intento convencerme de que al no ser real seguramente terminaré de caer sin que me pase nada malo, pero entonces aparece la lógica que me dice que quizás en la realidad mi casa se está derrumbando y que si no me despierto voy a morir aplastada. Sólo dos palabras bastan para abandonar las aventuras:"Quiero despertar" Cuando despierto me quedo muy quieta y arrepentida de haberme asustado. Intento retomar el mismo sueño esta vez dispuesta a disfrutar del vuelo pero apenas estoy nuevamente en el borde del abismo vuelve a atacarme el miedo. Ahora directamente evito tirarme. En diez segundos estoy olvidando que estoy dormida y pierdo la posibilidad de volar hasta el próximo sueño. Hasta el día de hoy, nunca conseguí llegar a las nubes.

                                                        

profundo ruido silencioso

filosaflor.nireblog.com 09/10/2007 @ 23:04

últimamente estoy escuchando mucho la misma pregunta... Amigos...la historia es simple, tan simple que se puede relatar en 10 líneas, este blog no tiene el mismo propósito que los otros, Amiguitas no pretendan que escriba con la misma tonalidad que en los demás, este sitio esta dedicado pura y exclusivamente a quienes confiaron en mis pensamientos, forma de escribir, etc... no quiero hacer "APOLOGIA DE LA HOMOSEXUALIDAD” ya todos sabemos de que se trata la vida de esta loca adolescente, soy mucho mas de una chica que simpatiza con personas de su mismo genero; de todas formas les estoy muy agradecida por los mails recibidos y claro que siempre me atreveré a redactar aquello que muchas no se animan, pero siempre en el momento y sitio indicado.
Mil besos y espero que les guste mi primer historia de amor.

¿Qué es ese ruido? Me preguntás mirándome intranquila aquí, en pleno día y en pleno centro de la ciudad. Salimos del cine hace un instante, y vimos una película de terror, al mediodía y en pleno cabildo. Las calles no están vacías, y sin embargo tu pregunta es acertada, ¿Qué es ese ruido? Hay ruidos de voces, de bocinas de músicas mezcladas, risas, celulares, puertas, autos; pero hay algo detrás de la algarabía, un rumor que no es parte del bullicio urbano. Las cosas están iguales, no hay dudas. Miro a mi alrededor para “cerciorarme” de esto, a ver si descubro algo que cambió y yo no me di cuenta, pero no; la gente igual, la coloración idéntica, la estructura es la misma y los olores, pero el ruido en el fondo. El aire no ha variado, y vos estás ahí, suspendida y muda mirando el ruido. Observo a la gente a ver si noto que ellos también lo perciben; entonces comprendo que estamos nosotras dos solos en el mundo porque nadie mas es capaz de oír algo tan evidente como ese ruido inmutable que ahora nos satura. Intento buscar de donde viene, pero está en todas partes y está arriba y abajo y quién sabe qué es y si es bueno o es malo, pero nosotras acabamos de salir aunque en pleno día y a pleno sol de ver una película de terror, nos dimos cuenta de que esa película se había transformado en una película de amor, y de pronto el ruido...
¿Que ese ruido?
Es el llamado del amor ??

<>

filosaflor.nireblog.com 28/09/2007 @ 17:07

Se levanta a la mañana, otra misma mañana podrida de siempre. Se levanta para ir a escuchar a viejos reprimidos dar sus lecciones, decir los pensamientos que hace tiempo establecieron para repetirlos año tras año, curso tras curso, hasta que sus secas y dolidas gargantas dejen de hablar. Se pone las medias antes que nada porque tiene frío. Siente el frío de la cruel mañana, por que ni siquiera es día, no se asoma ningún haz de luz por la ventana. Encima llueve. Maldice en todos los idiomas que conoce: va a tener que ir con el viejo. Sale apurada de su cuarto, su madre le da un café con leche y 5 pesos - Para que comas- le aclara. - ¿Para qué los voy a usar? ¿Para comprar una cajita de chinches y tirártelas una a una? ¿Para qué mierda los voy a usar??- piensa al mismo tiempo que dice un gracias sin ironía, se los guarda en el bolsillo y el viejo le abre la puerta del auto.
Nada. Ve la lluvia por la ventana y se enoja por no poder sentirla.
- ¿Había que hacer algo? Matemática, literatura, historia...da lo mismo, ¿de qué me sirve? ¿De qué le sirve a un cadáver saber que dos mas dos es cuatro, que muerte es un sustantivo y que el 9 de julio se juró la independencia? ¡Qué independencia ni tres carajos! ¿De qué sirve cumplir tareas idotas?- reflexiona mientras ve las mil caras dormidas pasearse por las veredas húmedas.
Invisible entra al establecimiento: todos formados, listos para empezar la batalla diaria de las personas. Personas asquerosas, adolescentes que son nada y se creen todo, se creen nada y pretenden ser todo; porquerías, desperdicios de la humanidad, mugre acumulada, hirientes adolescentes esperando atacar o ser atacados, quién sabe.
Se suma a una de las filas, es tarde y por suerte no tiene que saludar. Sigue derecho hasta el final, jura lealtad a su bandera y sube al aula con el resto del curso.
Atrás se acomoda, saluda a su compañera. Entra la profesora con humor de "se me cayó el café en el pantalón, no me arrancó el auto y todavía no me pagan". Pide la tarea: nadie la tiene: grita, chilla, molesta.- Ojalá se callase- piensa.
Mira a los costados: los idiotas de siempre.
Uno golpea al otro con un lápiz, otro dibuja caricaturas de ella y las muestra burlón a los demás bufones del campo de batalla. -Esos cerdos asquerosos- dice entre dientes. Uno de los chicos le hace burla, le dice gorda, le dice loca, le dice "freak", le dice que se hace la mala y que no le queda bien. Otro la mira y casi la escupe con la mirada, le susurra que ni las tachas, ni el negro, ni esa miraba cabizbaja la hacen más fuerte.
Ella ya lo sabe. Sabe que su música, que su ropa, que su forma de ser no la ayudan en nada, pero es lo único que es, es lo único que tiene, es lo único que consiguió. Lo compró de la tele, sí, de las revistas, sí... pero es lo único de ella. A veces piensa que si fuera como las demás sería menos infierno su vida. Sería bien vista, su mamá se lo diría a cada momento, y tendría un millón de amigos para salir a pasear por la grandiosa ciudad. A veces cree que su problema es ella entera, otras veces al revés, pero igual, siempre termina culpándose a si misma y desearía irse. ¿A dónde? Todavía no lo decide.
Las demás la miran como un bicho raro, y ella desearía mirarlas igual. Pero ni se molesta, -¿Para qué? ya tendrán tiempo para mirar con desprecio los cadáveres de todos, y cuando miren el mío, ojalá sientan verdadera pena; - mientras garabatea en una hoja cuadriculada unos dibujos extraños.
Mira a esas nenas tratando de ser distintas y le dan asco. Se enajenan del mundo y pretenden cosas que no les pertenecen. Se creen mejores, se creen superiores, porque seguro que ellas son buenas, sus mamás se lo dijeron, y lindas, también se lo dijeron, y tienen todo bajo control. -¡Fuck them! ojalá se pudran....
Se pasa el día observando a la gente y estudiándola: él es bueno, él es malo, ella es linda, él es un idiota, ella es inteligente, Él le gusta.
Lo mira cuidadosamente, sabe, le parece que sufre casi como ella. Lo mira con ojos de compasión. Casi siempre cuando llega a su casa escribe poemas de amor sobre Él, escribe sus fantasías con Él, y hasta a veces se encierra en el baño pensando en su cuerpo.
Él le gusta porque es tan raro y triste como ella, le gusta porque Él la miro un día y le sonríe cuando la ve. – Estupideces - piensa, pero le gustan, yo sé que le gustan. Él la quiere, la cuida, la llama, le dice que no llore, que no hay por qué sufrir. A Él también le gustaría desparecer. Siempre sueñan juntos con ser agua y de repente evaporarse: trasformarse en pequeñas partículas de aire y desvanecerse. Es curioso porque en la mayoría de las charlas ella sola habla, él se limita a escuchar. Esto me resulta extraño, varias veces me lo planteé, pero igual pienso que es un buen chico, es simplemente callado. De cualquier forma, los dos se sienten terriblemente desdichados, pero tratan de acompañarse, al menos, hasta que se decidan a hacer algo con eso que la gente llama vida.
Se pone la campera, porque el día no mejoró desde la mañana, y va camino a su casa. Esquiva a todos los posibles conocidos y toma la ruta más larga. En esos viajes siempre tiene ideas geniales. Siempre imagina situaciones: buenas y malas. Piensa en su futuro, piensa si tendría un futuro, piensa si le gustaría tenerlo. Cuando ve a la gente en el colectivo con cara de luto se arrepiente de elegir vivir. Ella eligió. Cuando la muerte se le presentó en una cápsula marrón dentro de la mano de su amiga prefirió guardársela en el bolsillo e irse a su casa corriendo entre lágrimas y sin dormir luego al coleguio.– ¡Tendría que haberla tomado!- ahora se arrepiente, - Quizás estaría con Mariana...tendría que haberla seguido -
Claro que cuando los padres se enteraron del suicidio de la mejor amiga de su hija la llevaron al psicólogo. Pero éste no hizo nada, solamente la escuchaba y trataba de convencerla de que la muerte no era una salida, no era una alternativa, que hay cosas mejores, que todos tenemos un futuro y que más a la edad de ella. – ¿Qué mierda sabe este boludo de oportunidades y de futuros? – me gritaba mientras me pedía ayuda. Porque sí, ella pidió ayuda, exigió comprensión. Pero nadie hizo más que escucharla y decirle que todo iba a estar bien en algún momento, que son cosas de adolescentes.- La muerte no es algo de adolescente, es algo de muerte- escribía en sus notas.
Llega a la casa vacía. Siempre está vacía y a ella le encanta. Toma algo, y sube a su cuarto. Se conecta a Internet, el Msn como siempre, su mejor amigo. La computadora es su confidente. Ella sabe todo, toda la verdad de las cosas, de su vida. Ella guarda todas sus cartas de despedida, que son muchas. ¿Cuántas veces se habrá despedido esta chica? Montones. Pero nunca se anima, nunca está tan oscuro. Trata de alejarse de ese pensamiento porque a veces se asusta. Es inteligente y sabe que debe ser la última alternativa. Ella espera. Indefectiblemente espera algo que hace años que no le llega.
Sentada frente al monitor habla con conocidos a los que nunca les vio la cara, pero se entiende con ellos. Hablan de música, de comida, de ropa, de gente, del mundo. De todo un poco. Conversa sin nervios, ni presiones y con la seguridad del anonimato. Pero todo cambia cuando lo ve a Él conectarse. – ¡Mierda! ¡Cómo lo odio!- y escribe un hola sencillo y seco.
Con Él se cuida más. Habla tratando de demostrarle que es tan gris como Él, que está tan decidida como él. Moda, pienso yo. Una moda fatal, mortal, pero no puedo hacer nada. Igual, de alguna manera, Él es el único que la mantiene respirando, Él es factor que la mueve. – Mentiras- se responde, pero yo sé que es así.
A la noche, antes de irse a dormir desea a la mañana no despertarse y al mismo tiempo piensa que es una lástima y se pone a llorar. También antes de cerrar los ojos se imagina con Él, tirada en una cama dándole abrazos. A veces se asquea tanto de ese pensamiento que tiene pesadillas sobre quedarse pegada y no poder separase. Pero ese es uno de sus mejores sueños. En los peores está ella sentada en el colegio con todos sus compañeros mirándola y riéndose. Cuando se despierta, está transpirada y se pone a llorar, porque sabe que de fantasía no tiene nada, que es su realidad, y que a la mañana lo va a vivir en carne y hueso.
No aguanta esa idea, simplemente no la aguanta y escribe otra carta de despedida. En ese momento suena su celular. Poca gente tiene su número, también poca gente llama a esa hora. Es Él, Él llorando, Él diciéndole que así no puede ser, que tiene que hacer algo, Él suplicándole que lo acompañe, que tiene miedo.
- No te preocupes, ahora si queres me cambio y voy para allá.
- ¡No, no! No vengas acá, yo voy a tu casa...¿puedo ir? O nos encontramos en algún lado...por favor, necesito que me acompañes.
- Sí, está bien, ¿en la parada del 133 te parece?
- Sí, anda rápido, por favor.- mientras lloraba desconsoladamente.
Asustada ella también, se pone lo primero que encuentra, agarra la cápsula marrón que había guardado en el cajón de la mesita de luz y sale. La mamá la putea desde el sillón, pero ella sale. No sabe por qué sale, ni por qué Él la llamo, ni que le pasara, ni por qué agarro la cápsula. Pero esta afuera y ya siente el frío.
Está a una cuadra y lo ve, nervioso, caminado en círculos histéricos. La abraza cuando llega y le suplica morirse con él. Le suplica despedirse.
- ¡No, decíme qué te pasó antes, decíme qué pasa!- le susurra mirándolo a los ojos en el medio de la oscuridad de la calle.
Él saca nervioso un arma de su bolsillo.
- Ya no se puede estar así, no se puede vivir así.- le dice perturbado, con los ojos llenos de lágrimas.
- Pero decíme qué te paso?
- No se puede decir tal cosa, no se puede... me voy a ir de esta vida y antes quería despedirme de vos, me voy a ir, porque no puedo más...
- No, no por favor. Si vos te vas yo también.- y saca del bolsillo la cápsula marrón.
- Sabía que ibas a traerla... - dijo casi en un susurro y sus ojos brillaron
-Sí, la traje, no se por qué...no sé...
- Tomátela – le interrumpió.
- Pero... ¿vos?...
- Yo después...primero vos. Dale, ¿no harías eso por mi? Tu última voluntad sería mi última voluntad. Los dos juntos nos despedimos, y mientras vos digerís la pastilla yo me disparo.- le dijo rápido, sin respirar, sin pausas.
- Está bien, está bien, los dos juntos.- se llevó la pastilla a la boca y se la tragó.
Y ahí en el medio de la calle se encontró su cuerpo, duro por el frío, solitario y lleno de veneno.
Yo después me di cuenta de todo. Recién al día siguiente lo vi a Él riéndose con sus amigos, festejando su victoria.
A veces los adolescentes podemos ser más crueles de lo que pensamos. A veces hay travesuras que dejan de serlo para convertirse en atrocidades. Ojalá yo la hubiera advertido, pero no pude, porque no sabía. No encuentro el sentido de tanta maldad. Él jugó con su vida, la llevo por los senderos que quiso y la mató. Él la mató por una simple apuesta con amigos. Y ella, y yo, que habíamos pensado que era un buen chico, que era uno que sufría como ella. Mentiras, eran maniobras macabras para demostrarles a sus amigos que Él podía ser tan desalmado como el resto de la gente, como los demás.
Ojalá la hubiese avivado de tal brutalidad, pero a veces la conciencia no puede hacer más que mirar.

Mi Mano No Me Mima Mas

filosaflor.nireblog.com 19/09/2007 @ 18:58

Estaba bajando la persiana cuando se cortó la soga. Yo, tenía la mano izquierda apoyada en el marco de la ventana y el filo de la cortina ¡sock! me la cortó.
En el acto intenté subir la celosía por si mi mano aún estaba ahí, pero levantarla usando sólo la derecha era difícil, así que para cuando lo conseguí mi preciosa extremidad ya no estaba.
Bajé corriendo los tres pisos por las escaleras, y ya en la calle la distinguí a lo lejos caminando con prudencia entre la gente. Estaba bastante cerca y andaba despacio. Me apresuré a buscarla, pero en cuanto oyó mis pasos se alejó a toda velocidad.
Como no soy una persona veloz, tuve que hacer un gran esfuerzo para ponerme a su altura, pero ella no estaba dispuesta a dejarse alcanzar y cuando yo estaba a punto de rozarla dio un brinco tan largo que de repente se alejó de mi más de media cuadra.
Para entonces, mi brazo había perdido tanta sangre que en la calle se había formado un río rojo en el que navegaban las hojas de los árboles. La sangre llegaba hasta donde estaba mi mano y ella, aprovechando la situación, se alejó nadando, esta vez para siempre, por la corriente intensa de la avenida.
A veces, cuando miro hacia afuera desde la ventana, tengo la esperanza de que aparezca hastiada de tanto viajar, y que en un respingo se una a mi brazo como en otro tiempo. A veces incluso, me parece verla venir arrepentida, pero no son más que ilusiones, manos que otros han perdido.
Cada mañana, por si vuelve, me pongo en mi muñón una hermosa esclava de oro, mientras espero vanamente su regreso.
Sé que retornará cuando yo abandone la espera, que entonces algo en ella despertará de su letargo de seguridad y sin un llamado estará otra vez en su lugar. Pero no insistir es algo tan distante por ahora, que parecería que nunca más la veré de nuevo.
He pensado en liberar a su compañera para que vaya en su búsqueda; pero para que esto sea posible tendría que estar aquí ella misma, en este instante, para que baje la persiana, que ¡sock! cortará mi mano derecha que está ahora apoyada en la ventana.