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Mi Mano No Me Mima Mas

filosaflor.nireblog.com @ 18:58

Estaba bajando la persiana cuando se cortó la soga. Yo, tenía la mano izquierda apoyada en el marco de la ventana y el filo de la cortina ¡sock! me la cortó.
En el acto intenté subir la celosía por si mi mano aún estaba ahí, pero levantarla usando sólo la derecha era difícil, así que para cuando lo conseguí mi preciosa extremidad ya no estaba.
Bajé corriendo los tres pisos por las escaleras, y ya en la calle la distinguí a lo lejos caminando con prudencia entre la gente. Estaba bastante cerca y andaba despacio. Me apresuré a buscarla, pero en cuanto oyó mis pasos se alejó a toda velocidad.
Como no soy una persona veloz, tuve que hacer un gran esfuerzo para ponerme a su altura, pero ella no estaba dispuesta a dejarse alcanzar y cuando yo estaba a punto de rozarla dio un brinco tan largo que de repente se alejó de mi más de media cuadra.
Para entonces, mi brazo había perdido tanta sangre que en la calle se había formado un río rojo en el que navegaban las hojas de los árboles. La sangre llegaba hasta donde estaba mi mano y ella, aprovechando la situación, se alejó nadando, esta vez para siempre, por la corriente intensa de la avenida.
A veces, cuando miro hacia afuera desde la ventana, tengo la esperanza de que aparezca hastiada de tanto viajar, y que en un respingo se una a mi brazo como en otro tiempo. A veces incluso, me parece verla venir arrepentida, pero no son más que ilusiones, manos que otros han perdido.
Cada mañana, por si vuelve, me pongo en mi muñón una hermosa esclava de oro, mientras espero vanamente su regreso.
Sé que retornará cuando yo abandone la espera, que entonces algo en ella despertará de su letargo de seguridad y sin un llamado estará otra vez en su lugar. Pero no insistir es algo tan distante por ahora, que parecería que nunca más la veré de nuevo.
He pensado en liberar a su compañera para que vaya en su búsqueda; pero para que esto sea posible tendría que estar aquí ella misma, en este instante, para que baje la persiana, que ¡sock! cortará mi mano derecha que está ahora apoyada en la ventana.

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